CÓMO TRABAJAMOS
El año 2018 asesorado por un enólogo del secano costero se hicieron y analizaron mas de 30 calicatas en distintos puntos del cerro La Esperanza, en el Fundo Las Mercedes, Chepica, propiedad de nuestra familia desde hace mas de 80 años.
En esa oportunidad, se estableció la franja media de la ladera sur como la mas apta para nuestro proyecto: una buena combinación de arcilla, piedras y maicillo.
El año 2019 se plantaron 500 plantas de Garnacha y 1.500 plantas de Syrah.
El año 2020 se plantaron 300 plantas de Garnacha, completando 1 ha en total.
Se criaron con riego restringido, con la idea de que fueran de escaso riego y que sus raíces exploraran en profundidad. Hoy, si bien cuentan con riego tecnificado, se riegan lo justo para lograr un vino superior.
Desde finales del año 2018 se continuó con manejo orgánico y se inició el proceso de certificación orgánica de la uva. Desde hace varios años contamos con la certificación de la uva por parte de Ecocert.
El viñedo solo recibe azufre para los hongos e insecticidas naturales y orgánicos para las polillas.
La formación es "en cabeza", teniendo cada parra su tutor.
Posterior a la poda se realizan las labores de amarra, deshoje y un cuidadoso raleo, todo en pos de un mejor vino. A cada parra no se le dejan más de 8 racimos.
La cosecha, al igual que todas las labores, se realiza manualmente, por gente del campo y se traen a la bodega solo los mejores racimos. En el despalillado participa parte de la familia que reside en el campo, seleccionando uno a uno los racimos aptos para iniciar la fermentación.
La fermentación y el resto de labores de vinificación se realizan en una pequeña bodega que construimos dentro de un centenario galpón de adobe en el mismo campo.
Terminada la fermentación alcohólica (primera) se prensa manualmente, lo justo, y luego comienza su fermentación maloláctica en barricas de roble de no más de dos años de uso, reacondicionadas e higienizadas mediante vapor y otros procesos a presión, en la misma bodega del campo.
Una vez terminada la fermentación maloláctica (segunda) se guarda en las mismas barricas en espera del momento óptimo para su embotellado.
En los procesos de embotellado y guarda solo se utilizan nutrientes enológicos con certificación agrícola (Nutristart Org.) y ácido sulfuroso. Ambos permitidos (el ácido sulfuroso con un límite superior) en la vinificación orgánica. Desde el año 2023 no utilizamos levaduras externas; la fermentación se realiza con las levaduras nativas de la uva.
Todo este proceso de embotellado y embalaje es realizado por la familia, en día que todos esperamos.